CREACIÓN DE AMBIENTES DE APRENDIZAJE.
¿Por qué las prácticas de futuros docentes resultan tan valiosas al momento de forjar su destino profesional?, creo que la respuesta es bastante simple de resolver, básicamente por que estos son capaces de identificar diversos fenómenos que se suceden en el aula y que son difícilmente entendibles mediante un libro o una clase especifica. Es que en un salón de estudio ocurren un sin numero de situaciones totalmente ajenas al desarrollo académico de una clase, situaciones que un profesor debe de saber afrontar día a día en su desenvolvimiento laboral. Es importante señalar que estas situaciones en algunos casos (nótese que digo algunos por que en la mayoría pueden ser utilizadas para la creación de una mejor instancia de aprendizaje) suelen ir en desmedro de un buen ambiente educativo, es decir que comprometen drásticamente el tiempo asignado para el desarrollo concreto del aprendizaje, poniendo en serios aprietos la planificación de cualquier docente.
Si algo sacamos en claro de las líneas ya escritas es que se necesita tiempo, y no me refiero al tiempo de una jornada escolar, pues de aquello ya cartas se han tomado en el asunto, me refiero mas bien al tiempo concreto para una perfecta transmisión de conocimientos. Es entonces donde aparece a la luz el concepto de “disciplina”, una que permita al profesor ser capaz de controlar al menos gran parte de las irregulares situaciones que se dan en el salón de clases, eso si, sin confundir el termino disciplina con una especie de adoctrinamiento casi militar que se vive en gran parte de los establecimientos educacionales chilenos; es que con propiedad puedo decir aquello ya que en mi experiencia personal de estudiante pude apreciar desde golpes, cortes de pelo involuntarios (realizados por practicantes para agravar la situación) hasta formaciones en el patio donde con suerte se podía respirar como algo permitido. La disciplina, entonces, debe ser asumida más bien como la creación de un ambiente armónico que permita al docente realizar su trabajo y al dicente aprender de manera significativa. El docente debe de asumir que la escuela es un constante ir y devenir de intercambios culturales entre sus participantes, entonces, el maestro solo debe aprender a manejar de la mejor manera sus recursos y poderes para la mejora de la disciplina en el aula; en palabras de Fernández Enguita:
“la escuela es un escenario permanente de conflictos (….) lo que tiene lugar en el aula es el resultado de un proceso de negociación informal que se sitúa en algún lugar intermedio entre lo que el profesor o la institución escolar quieren que los alumnos hagan y lo que estos están dispuestos a hacer.”
Los docentes, o mejor dicho las instituciones, deben comprender que los estudiantes al sentirse invadidos por actos disciplinarios involuntarios reaccionaran (como una característica propia y natural de su edad) instintivamente creando una barrera imposible de penetrar por las buenas intenciones de un educador. En este punto el docente debe de ser lo suficientemente planificado y estar preparado para las posibles interrupciones del proceso escolar que se puedan suceder y buscar la mejor manera de contrarrestarlas, tomando en cuenta los intereses de los estudiantes para con ello obtener un tiempo de aprendizaje significativo ideal, así por ejemplo, si un educador de la disciplina de inglés observa que dos de sus pupilos se distraen en el desarrollo de la clase con unos naipes, este debe ser lo suficientemente listo para aprovechar esos elementos en la contribución de la clase o también hacer un llamado de atención que permita a los dicentes la adquisición de valores, sin que el profesor sea demasiado brusco o arcaico. Solo así se pueden controlar las situaciones externas de un aula de clases y mejorar la educación y el aprendizaje crítico y reflexivo de los estudiantes. Finalizo con palabras de Gimeno Sacristán:
“….. incluso en las aulas en donde reina una aparente disciplina y orden impuestos unilateralmente por la autoridad indiscutible del profesor, y en particular en dichas aulas, tienen lugar un potente y ciego movimiento de resistencias subterráneas que minan todos los aprendizajes pretendidos, provocando en el pensamiento y la conducta de los alumnos los efectos contrarios de lo explícitamente pretendido.”
Guillermo Gallardo Álvarez.
Pedagogía en inglés.
Luis Alfaro Eyzaguirre dijo
Creo que lo que planteaste es correcto, en el sentido de que las practicas tanto de observacion como las de ayudantia nos permiten ya imaginar como va a ser nuestra expedicion como futuros profesores, y a pensar en la forma de enfrentar las distintas situaciones que nos va a tocar vivir en una sala de clases.
Con respecto a lo otro que mencionaste sobre la falta de tiempo para la enseñanza, pienso que debemos pensar en nuestra realidad, o sea me refiero a que nos vamos a encontrar con salas con mas de 40 alumos, en donde la disciplina va a ser un factor fundamental en el desarrollo de la clase.Pero no una disciplina militarizada, sino una disciplina al servicio de la enseñanza. En este sentido como tu mencionaste, existen profesores que "desperdician" su tiempo tratando de tomar el control disciplinario en la sala de clases, y no aprovechando su tiempo para la transmision de los contenidos a tratar.
Luis Alfaro Eyzaguirre-ped. en ingles
30 Marzo 2006 | 05:55 PM