Reflexiones en torno a la disciplina dentro del aula y la comunicación entre docentes y estudiantes.
Lidia Oyanedel Flores
Desde mi perspectiva, el texto aborda un aspecto importante en el trabajo docente, al establecer que debe existir, dentro del aula, una organización tal, que garantize el desarrollo de los procesos de socialización y enseñanza-aprendizaje que toman lugar dentro de ésta. Estoy de acuerdo con que la disciplina constituye un gran desafío para los docentes y que son necesarias ciertas pautas o lineamentos a seguir, a modo de guía. Sin embargo, creo, además, que el texto no aborda un tema que es esencial y subyace a todas estas características, tareas, necesidades, propósitos y procedimientos que se reconocen existentes dentro del aula y se tratan de manejar trazando ciertas metas. Este tema radica, principalmente, en generar una comunicación real y transparente entre el docente y el alumno. Es indispensable, a mi modo de ver, que el docente comunique, claramente, a sus estudiantes lo que está o no permitido porque ésto les dice, en forma precisa, lo que se espera y no se espera de ellos, es decir, se debe establecer una comunicación sin barreras tanto por parte de los alumnos como el docente. En mi opinión, el profesor debe sentar las bases para generar un ambiente de confianza, cariño y recíprocidad, al mismo tiempo de expresar en forma vehemente que espera que estos vínculos que se intentan crear, no se rompan y que, por el contario, se acrecienten con trabajo, dedicación y disciplina. Es preciso emplear el tacto y la consideración mostrando respeto por el alumno y por sus sentimientos, sin dejar de lado, por supuesto, la firmeza, la exigencia y la sólidez emocional y cognitiva que debe tener un profesor.
No puedo, dejar de lado, un punto interesante a destacar que fue expuesto en la clase de Currículum Educacional durante esta semana. En esta clase se sostuvo que el aprendizaje será significativo, si existe aceptación, tanto por parte del docente, al intentar que sus alumnos lo acepten, como por parte de los estudiantes, al aceptar a su profesor dejando caer ese muro que existe entre estos dos actores. Es decir, en mi opinión, concretizar la comunicación entre profesor y alumno propiciando, así, un ambiente con normas claras, pero de compresión y diálogo.
Creo que la clave se encuentra en el equilibrio perfecto entre la rigurosidad y la flexibilidad, por lo tanto, dependerá de las destrezas que desarrolle el docente, para alcanzar este objetivo.
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