TEXTO: ¿Qué es la motivación? (3º apunte de reflexión)

La motivación por el aprendizaje no es sólo un problema de los estudiantes, lo es también de los docentes, que no deben suponer que sus alumnos están siempre, al empezar la clase o al proponer una tarea, en posición de aprender, sino que debe asegurarse de que los dicentes tienen los intereses, necesidades, metas, creencias, expectativas, etc. necesarios para enfrentarse al aprendizaje.

Una pregunta que los docentes deberían formularse al iniciar una clase podría ser: ¿Por qué trabajan algunos de mis estudiantes y otros no? Observar con atención lo que hacen y dicen los dicentes da pistas para averiguar lo que realmente les interesa del aprendizaje. No es que los estudiantes no estén motivados para aprender, sino que como experiencia personal puedo asegurar que existen motivaciones diferentes para contenidos diferentes y en direcciones distintas a las que pretende el profesor y a las de los demás estudiantes del mismo nivel o de una misma edad.

Podríamos concluir entonces que una buena alternativa para motivar a esos estudiantes a participar en las clases podría ser cambiando las prioridades, generando nuevos desafíos, activando su relación con el contenido y con sus conocimientos previos, dejando en evidencia lo que se puede alcanzar si se consigue aprender lo que se está enseñando, cómo utilizar ese conocimiento en el futuro, etc.

Leía en un texto de Eduard Martí (Aprendizaje y desarrollo) que los sistemas de premios y castigos funcionan, que son una forma eficaz de mover el aprendizaje para obtener ciertos resultados. Lo que sí se debe destacar es en el especial cuidado sobre cómo utilizar los castigos, ya que, como los medicamentos, pueden tener efectos secundarios indeseables tanto para estudiantes como para maestros. Ahora bien, un buen sistema de incentivos moviliza o motiva a los dicentes hacia el aprendizaje, pero de acuerdo a su efecto en los intereses de los alumnos puede hacer que el aprendizaje les resulte significativo o a corto plazo, es decir, los incentivos pueden provocar que un estudiante tome el aprender un contenido de forma extrínseca (con la motivación de conseguir un premio) y otro estudiante puede tomarlo de forma intrínseca (motivado porque sabe que puede aclarar sus dudas y manejar nuevos temas de conversación).

Pero, ¿qué tipos de premios y castigos resultan útiles en una sala de clases?, ¿son necesarios los castigos en el aula?, y si se aplican, ¿cómo afectaría a los estudiantes, ya sea en un corto o largo plazo? Difíciles preguntas, ya que el resultado de cualquier maniobra del maestro que escape a las expectativas de los estudiantes puede condicionar su relación estudiante-profesor y además ser una traba para adquirir los conocimientos.

Finalmente, los resultados y avances que muestren los estudiantes, dependen en gran medida de cómo el mismo docente enfrente su tarea de enseñar. Todo maestro es un modelo de muchas cosas, buenas y malas, para los estudiantes. Nadie puede motivar a otros si no se aprecia en él/ella una motivación hacia el proceso enseñanza-aprendizaje.

María Espinoza
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